JAVIER ORTÍ
La crisis del coronavirus también obliga a cancelar tradiciones ancestrales en la provincia que iban, hasta ahora, de la mano de la época primaveral. Romerías que fusionan lo religioso y lo popular, o el ciclo de rollos y primas de Els Ports, para bendecir el trabajo en el campo, no tendrán sus celebraciones este año.
En el norte de Castellón destaca la cancelación de rogativas como la de Vallivana (Morella), o la de Catí a Sant Pere de Castellfort, previstas para el 2 de mayo. Aunque la costumbre morellana podría recuperarse en otoño. Un recorrido que se hace, paradójicamente, desde 1672 cuando otra pandemia, la peste, azotó a la población.

«Lamentamos estas suspensiones, pero ahora lo principal es la salud», recalca el párroco local, José Ángel Pitarch. Se suman anulaciones en San Cristòfol de Saranyana de Todolella, las romerías de Cinctorres y Ares, así como tampoco saldrán Els Peregrins de Portell.
«Duele que no se haga ahora, valoraremos si se hace más adelante», indica el alcalde, Álvaro Ferrer. Mientras, desde el emblemático santuario de la Balma, en Sorita, el ermitaño, José Barberán, sacó varios días al exterior a la Virgen, Sant Blai y Sant Antoni como figuras de protección, como se ve en la foto. Y los vecinos y el párroco piden salud en las Novenas y rezan por el final de esta delicada situación.
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