De aquí y de allá: El crepúsculo de la razón
DE AQUÍ Y DE ALLÁPENSAMENTSVINARÒS MAIL 22 març, 2026 Vinaròs News

MANUEL MILIÁN
Vivimos tiempos de paradojas y contradicciones con una más que insensata propensión al Apocalipsis de San Juan, (cuyo capítulo 16, versículo 14) pronostica un terrible final en los entornos territoriales del actual escenario bélico: la llanura de Armagedón. Me resisto a ollar el terreno de la prospectiva bíblica si bien la tentación no es poca, habida cuenta de los agoreros pronósticos de la tecnología bélica nuclear, del insensato proceder del peligrosamente infantiloide Donald Trump y del no siempre sensato Netanyahu, dispuesto como una ballesta a punto de disparar. Y en el proscenio, un Putin ejecutor y un Xi Jinping silente y amenazante con su acólito y aprendiz de brujo de Corea del Norte. En medio, una UE denostada, sin unidad de criterio y con una débil y lamentable Von der Leyen a quien el traje le sobresale, dejándole al desnudo buena parte de sus carnes y costuras. Fue el postrer legado de Ángela Merkel, quizá mirando de reojo a su amigo Vladimir Putin.
La UE es la suma máxima de inconsciencias y paradojas, siempre canija ante los voluptuosos caprichos de Trump. Jamás el mundo se vio en peores manos. No reconocerlo sería el paroxismo de la memez o el crepúsculo de la Razón, cuando no de las ideologías que, en su día ya lejano, preconizó Fernández de la Mora.
Ahora bien, ese crepúsculo de la Razón guarda relación con la pérdida de las máximas categorías valóricas de nuestra civilización occidental. Hay que recordar el paralelismo con la caída del Imperio Romano y la sintomatología del hundimiento de la moral que arrasa la consciencia del Bien y del Mal. Esa cultura de la muerte que denunció el Papa Juan Pablo II no es sino la dogmática de unas postrimerías de una cultura sin élan vital como definía Henri Bergsons, y cuyo propósito como tal es el placer y el vicio. ¿Qué ofrecen las drogas y los poderosos narcotraficantes? Habría que preguntarse cómo es posible un Epstein, su industria de la perversión sexual y por qué los poderosos de la tierra se entregaron a sus bacanales, mandatarios suponemos incluidos ¿Qué mundo moral nos garantizan los prohombres orgiásticos de sus fiestas y sus islas de paraíso carnal? ¿Acaso la degradación social es la que pretende “ordenar” el mundo de hoy? Sin duda les bordeamos el progresismo – maldito palabro – de la Alemania de los años 30 y la Europa agarrada al fascismo tras la crisis del 29.
Similis similem quaerit decían los escolásticos aristotélicos (Lo semejante busca lo semejante). Llegados a este punto de mi reflexión acudo a la percepción profética atribuida a Geoorge Orwell: “Un pueblo que elige asesinos, corruptos, impostores, ladrones y traidores, no es víctima, ¡es cómplice!”. ¿Se refería, acaso, a la España y a los europeos de hoy?
Si los norteamericanos con Clinton se olvidaron de su ancestral puritanismo, los españoles hemos sepultado el sentido común, pues no parece razonable lo que ocurre entre nosotros: ese maldito paroxismo de contradicciones, de paradojas, de despropósitos de los últimos veinte años. Si Zapatero nos legó un desastre —crisis económica incluida— no lo mejoró apenas la desidia de Rajoy, y para rematar el despropósito un Sanchismo que delata no sólo la incompetencia de sus gobiernos, sino la absoluta ineptocrácia que prodigan sus ministros y ministras cuya suficiencia profesional o académica está por ver.
A mis años confieso no reconocer precedente alguno en el pasado, aunque no alcancé los terribles años de la II República, cuyos gestos, en el paralelismo del lamentable Largo Caballero, algunos parecen recuperar. ¿Cómo se explican sino los “neutralismos” pacifistas de un Pedro Sánchez que se acobarda ante una hipotética amenaza de chantaje de Marruecos? ¿Será también pacifista cuando le invadan Ceuta y Melilla? ¿Acatará el destino cuando le disparen desde “Pegasus”? ¿Y qué decir de Pablo Iglesias y toda su pléyade de feminismos radicales ante su silencio por las atrocidades anti-femeninas de los ayatolás iraníes, sus viejos patrocinadores? ¿Coherencia en su comunismo?
¿Y qué decir del “matemático” Nuñez Feijoo, oscilante y sin rumbo, perdido en el horizonte, sin estrategia en el océano del humanismo cristiano que constituye la base filosófica de la fundación de su PP? ¿Y qué decir de la suprema paradoja de Vox que recauda el voto de los cristianos y no se muestra solidario ni partícipe con sus hermanos mayores del PP, favoreciendo así al irredento Sanchismo? ¡Viva la coherencia de los incoherentes! ¿Cabe el partidismo en una democracia sana?
En esta antología de paradojas uno se pregunta que debe de aguardar ERC o Junts para no retirar el apoyo a un Pedro Sánchez que amenaza la sostenibilidad de un sistema que a ellos les permite ser lo que son. No lo entiendo, con lo fácil que resultaría una moción de censura antes de que sea demasiado tarde en un sistema que les tolera defender sus principios secesionistas. ¿Preferirán ser cómplices de tanta paradoja tanta incompetencia y tanto desasosiego en la calle?
Ante semejante marco de un mundo virtual y falsario, me atengo a la sabia reflexión del veterano prólogo del libro de Alejandro Nieto cuando advierte que “para indagar las causas y finalidades del desgobierno del Estado, centrándose el análisis en la partitocracia y en la patrimonialización privada de lo público, en el fracaso de los contrapesos institucionales y en la fuerza de las derivas sociales que no se intenta siquiera contrarrestar”. (“El desgobierno de lo público”) . Males sin fácil remedio.





