De aquí y de allá: La profecía de Rubalcaba
DE AQUÍ Y DE ALLÁPENSAMENTSVINARÒS MAIL 18 octubre, 2026 Vinaròs News

MANUEL MILIÁN
En la dialéctica aristotélica se da un principio axiomático: “nemo dat quod non habet” (Nadie da lo que no tiene). Un análisis estricto del pensamiento y actuación de Pedro Sánchez en estos ocho años de su mandato acredita exageradamente este axioma de la Escolástica. ¿Qué puede dar quien ha falseado la tesis doctoral, quien ha “manipulado”, o lo intentó, las primarias de su partido para lograr la secretaria general, quien ha hecho de la mentira su fundamental instrumento político, la dialéctica de su política, quien se ha lucrado de los beneficios del negocio familiar de prostitución vinculado a esposa, etc.? ¿Acaso de los prostíbulos puede surgir una conciencia moral rigorosa? “Nadie da lo que no tiene”.
Alfredo Pérez Rubalcaba (1951-2019), exministro del Interior y exsecretario general del PSOE, aquella mañana, con otras dos personas y el que suscribe, dejó sobre la mesa una sentencia: “Pedro Sánchez destruirá el partido y llevará al país a la ruina si alcanza el poder”. El espléndido político, que en verdad rezumaba perplejidad, temía las consecuencias de un Pedro Sánchez, mucho más que ambiciosas al timón del partido en un momento de tanta delicadeza con Mariano Rajoy al frente de un gobierno y la renuncia del rey Juan Carlos I, en cuya decisión pesaba la sombra de la salida de Pérez Rubalcaba del mando del PSOE. Certifico que en sus palabras se ennegrecía el eco del horizonte sanchista.
Ante la subversión democrática que padecemos de la mano del actual presidente del gobierno, ante la “deificación” de la mentira como vehículo de la política; ante la ingente hipocresía de unos “demócratas” que usan el poder para enriquecerse sin escrúpulos (caso Zapatero, sus joyas y comisiones); ante la perversa concomitancia con el reyezuelo de Marruecos y sus generosas dádivas hartamente compartidas por unos gobernantes “incautos” que ni siquiera saben defender las fronteras (Ceuta y la invasión de pateras en el país y en las Canarias), ¿qué cabe concluir?
Hay una sombra sucia y oscura tras el sanchismo que me alerta del influjo y los “medios”, el despreciable y nefasto George Soros y la fundación Open Society. Tuvo notable influencia en el “procés” catalán, la tiene en la invasión islamista de Europa; es un amigo muy personal de Pedro Sánchez a quien abrió las puertas 2 de la Moncloa cuando alcanzó el poder, reuniéndose con su hijo Alexander Soros en su reciente visita a Nueva York, etc, etc. Todo ello constituye un escenario de desestabilización de nuestro sistema democrático y la Constitución de 1978, objetivo esencial de quien trata de subvertir su orden, restablecer la República y alentar la “Iusticia popular”. Todo un eco del pasado y del peor socialismo de nuestra historia con Largo Caballero y sus desmanes durante su presidencia del Consejo de Ministros en la II República, que llevarían a la terrible y fratricida Guerra Civil.
Quien no perciba esta óptica adolece probablemente de ceguera. Detrás del actual destrozo de Europa está la mano de George Soros no menos que la de Vladimir Putin. Y comunistas como Ada Colau regresan a la palestra cuando las cosas empeoran, invocando la fórmula del “poder popular” que trata de suplantar la “soberanía nacional”. Si alguien duda que lea el libro de Joaquín Abad “La red secreta de Soros en España” donde hallará los nombres y referencias de sus fieles Pedro Sánchez y Ada Colau, et alii
Me duele escribir esta reflexión pero siento el imperativo de dar luz ante la evidencia de los hechos y el ocultamiento intencional.
Apelo a la sensatez de los lectores ante la gravedad del desafío populista que arrastró a la perdición a nuestros mayores en la década de 1931 – 1939. Y por ello, invoco a Hannah Arendt cuando advierte que, «el sujeto ideal para un gobierno totalitario no es el nazi convencido ni el comunista convencido, sino el individuo para quien la distinción entre hechos y ficción (es decir, la realidad de la experiencia) y la distinción entre lo verdadero y lo falso (es decir, los estándares del pensamiento) han dejado de existir».” (Los orígenes del totalitarismo, 1951). La profecía de Rubalcaba apuntaba en la diana del día de hoy.





