

VICENTE MOLINER
Hoy, en El Cau de Vinaròs, no había grandes discursos. Había perros, voluntarios, vecinos, mesas solidarias, carteles hechos con cariño y una idea clara: cada pequeña ayuda cuenta. Una bolsa, un donativo, una rifa, una visita o simplemente compartir lo que hacen ya puede marcar la diferencia.






