
APNAL-EA denuncia las “continuas agresiones” que sufre el humedal protegido de la marjal de Peñíscola
PEÑÍSCOLA 26 març, 2021 Vinaròs News

APNAL-Ecologistes en Acció
La Marjal de Peñíscola (Castellón) es uno de los últimos vestigios del rosario de humedales que
sembraba la costa levantina en el pasado, antes de que el fervor del urbanismo agresivo destruyera gran
parte de estos ecosistemas costeros. Esta zona palustre está catalogada como zona húmeda protegida de
la Comunidad Valenciana y como Lugar de Interés Comunitario (LIC), lo cual la incluye en la Red Natura
2000. Los valores que la hacen merecedora de protección son sus ambientes escasos, como los saladares, y
la existencia de especies de fauna amenazadas, como son unas cuantas especies de ciprinodóntidos “En
Peligro de Extinción o Vulnerables” [Samaruc (Valencia hispanica), Fartet (Aphanius iberus) y Espinoso
(Gasterosteus aculeatus)]. A pesar de sus valores, son muchos los impactos que afectan a este espacio
protegido (recurrentemente denunciados por nuestra organización). El más notable a lo largo del tiempo es
el soterramiento del humedal para la expansión urbanística de Peñíscola, ubicándose en las últimas décadas
un cámping, escuela municipal e instalaciones deportivas en un área especialmente ganada al espacio para
tal fin. La construcción de instalaciones innecesarias (como la pasarela en su zona sur), los incendios, la
roturación ilegal de terrenos o el paseo de perros sueltos agrandan la lista de amenazas que deterioran este
espacio.

No obstante, existe un impacto más visible y extendido: el continuo depósito de residuos en las zonas
más transitadas del humedal. Una sorprendente cantidad de residuos (en su mayoría, envases plásticos,
latas, botellas, bolsas de excrementos de mascotas…) siembran en todas las épocas este espacio protegido.
El arrojo de basuras alcanza su máximo en la pasarela que recorre el tramo sur del humedal, conectando la
Avenida Pigmalión con el CEIP D. Jaime Sanz.
Aspecto del observatorio de la Marjal de Peñíscola (15/03/2021)
Sin duda la situación de pandemia, al igual que en todos los espacios protegidos, ha supuesto un plus de
presión de visitantes. El marjal, con la ausencia de vigilancia de las autoridades, es un punto de encuentro
para grupos más o menos numerosos que les permiten saltarse las restricciones y dejar el entorno natural
plagado de residuos. Y ésta ha sido la tónica habitual en los últimos años, como ilustran las imágenes desde
enero de 2018.
Desgraciadamente, la actual situación de este humedal protegido se debe a una mezcla de falta de
concienciación de vecinos y visitantes, y de la absoluta dejadez de las administraciones públicas,
Ayuntamiento de Peñíscola y Conselleria de Agricultura, Desarrrollo Rural, Emergencia Climática y
Transición Ecológica, que permiten las constantes agresiones al marjal de Peñíscola.
Urgen medidas urgentes control, vigilancia e imposición de sanciones, sin olvidar las necesarias y
prioritarias actuaciones en materia de sensibilización y educación. Además, se debería prohibir el acceso
al interior del humedal, a través de la pasarela que recorre el tramo sur del humedal, en franjas horarias
nocturnas pues son el foco principal de vertidos de residuos sólidos dentro del entorno natural, con
negativas afecciones que alteran la calidad de las aguas y perjudican a la biodiversidad.
APNAL-Ecologistas en Acción ha enviado escritos de protesta ante las administraciones y ha denunciado
estas actuaciones ante los organismos de vigilancia ambiental, para evitar que se sigan produciendo estas
agresiones y se tomen soluciones urgentes para evitar la degradación del humedal y la pérdida de su
importante biodiversidad.





