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Un morellano recorre a pie 200 km. en día y medio reinvindicando que hay vida más allá de las ciudades Un morellano recorre a pie 200 km. en día y medio reinvindicando que hay vida más allá de las ciudades
JAVIER ORTÍ  El deporte y el compromiso social se unieron hace unos días en una gesta marcada por el esfuerzo, la solidaridad y una... Un morellano recorre a pie 200 km. en día y medio reinvindicando que hay vida más allá de las ciudades

JAVIER ORTÍ 

El deporte y el compromiso social se unieron hace unos días en una gesta marcada por el esfuerzo, la solidaridad y una clara intención: visibilizar la riqueza y el abandono del interior. El corredor de montaña Pepe Prats, natural de Morella, completó en solitario un recorrido de 200 kilómetros y más de 7.000 metros de desnivel positivo a través del Maestrazgo turolense, enlazando 16 municipios en poco más de día y medio.

La ruta arrancó un viernes a las 16.00 horas, en Beceite, y finalizó a las 6.00 horas día y medio después en Mirambel, tras más de 38 horas de esfuerzo constante, sin pausas prolongadas, únicamente deteniéndose para avituallarse y comer.

“El reto ha sido tanto mental como físico. Sin la ayuda de mis amigos no habría sido posible. Me acompañaron, me avituallaron y me animaron hasta el final”, reconoció Prats tras cruzar la meta en Mirambel.

Durante la travesía, cruzaron pueblos como Fuentespalda, Peñarroya, Aguaviva, Las Planas, Bordón, Tronchón, Villarluengo, Pitarque, Cañada, Fortanete, Cantavieja, La Iglesuela del Cid y La Cuba, demostrando que la belleza y el valor del interior, en este caso de Teruel, pero con pueblos muy parecidos a los de Castellón, siguen vivos, aunque muchas veces invisibles.

“El interior de Teruel es tan duro como hermoso”, señala Rober Gil, que disfrutó de los espectaculares paisajes de buena parte de la ruta.

Esta gesta solidaria, concebida inicialmente para tres corredores, tuvo que reformularse sobre la marcha. Raúl Bordás, también de Morella, y Rober Gil, de Sant Joan Moró, decidieron abandonar tras completar 120 kilómetros junto a Pepe, debido a problemas propios de la ultradistancia.

“Volveremos, seguro. Hemos constatado que Teruel existe, y merece ser recorrido”, dijo Bordás. Desde ese punto, el titánico esfuerzo de Prats fue acompañado por un sistema de relevos en el que participaron varios amigos que compartieron tramos de la travesía, prepararon los avituallamientos y ofrecieron apoyo físico y moral hasta la meta.

La proeza contó con el apoyo desinteresado de Irier, la prestigiosa firma de ropa deportiva personalizada de la provincia de Castellón con sede en Borriol.

La iniciativa tuvo un claro componente reivindicativo. “Pasamos por pueblos increíbles, con mucha historia y muy poca gente. Esta ruta quiere ser también un mensaje: estas tierras existen, y merecen ser recorridas, vividas y valoradas”, remarcó Raúl Bordàs, diseñador de la ruta y experto corredor.

Vecinos y visitantes mostraron su sorpresa y apoyo al paso de los corredores, convirtiendo este desafío deportivo en un altavoz para una reivindicación vigente: “hay vida más allá de las grandes ciudades, ¡Teruel existe!”, exclamó Prats.

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