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BARTOMEU ROIG Una de las principales inversiones del Ayuntamiento de Peñíscola en los próximos meses, el plan de reforma de viales en el casco...

BARTOMEU ROIG

Una de las principales inversiones del Ayuntamiento de Peñíscola en los próximos meses, el plan de reforma de viales en el casco histórico, ya ha dado el pistoletazo de salida a sus plazos, con la apertura del periodo de licitación.

Hasta el 16 de noviembre, las empresas interesadas pueden optar a la adjudicación de unos trabajos valorados en 1.251.814,02 euros, IVA incluido, de los que cerca de 500.000 procederán de las subvenciones europeas Feder, tras haber obtenido la correspondiente aprobación por parte de la Generalitat. En concreto, la actuación contempla algunas de las principales arterias de este núcleo, con las calles Mayor, Olvido, Santos Mártires y Bajada del Portal Fosc. De esta forma se conecta uno de los puntos más elevados de este entorno, la plaza de Armas, con el acceso por la entrada del tramo renacentista de la muralla, además de la batería del Príncipe.

Tal y como se indicó en el momento de presentar la candidatura, uno de los aspectos más destacados radica en la necesidad de optimizar las condiciones del suelo por lo que, según reza en la memoria explicativa, se propone sustituir «la pavimentación existente, muy dañada, por otra de similares características, pero que pueda evitar los inconvenientes que la actual plantea, en cuanto a incomodidad y un excesivo firme resbaladizo». Para cumplir con este enunciado se seguirán las posibilidades que ofrece el plan especial de protección del casco antiguo. Otro elemento es el alumbrado, «acorde con el entorno y de una eficiencia energética mayor, que sea más respetuosa con el medioambiente».

Las premisas estéticas irán acompañadas de la voluntad de poner orden en las conducciones subterráneas. Entre ellas, las redes de saneamiento, para sustituir las tuberías actuales por otras que pongan fin a roturas y fugas. De paso, servicios que ahora discurren por fachadas, como la electricidad, serán enterrados y se añadirán conductos destinados a novedades como el gas y la fibra óptica, lo que «contribuirá al desarrollo de nuevas actividades y su recuperación como entorno residencial», tal y como indica el proyecto. La empresa ganadora en el concurso público tendrá 210 días para hacer realidad estos puntos. 30 de ellos para redactar el plan de trabajo y el estudio arqueológico y 180 para proceder a la ejecución. La fecha límite marcada es el 15 de noviembre del 2019.

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