
La toma de Vinaròs y Amposta por los carlistas en 1874
AMPOSTAPENSAMENTSVINARÒSVINARÒS MAIL 18 gener, 2026 Vinaròs News


Siglo XIX. Viñeta 26 del aleluya o auca de la toma de Vinaròs, con su verso pareado al pie: Como socorro no llega, la ciudad de Vinaroz, a los carlistas se entrega. Imprenta de Ramírez y CIA. Se vendía en la Calle del Bou de la Plaza núm. 13, casa Antonio Bosch de Barcelona.

JOHN J. POLO
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En 2026 se cumplen 152 años de la toma de Vinaròs y Amposta por los carlistas en la 3ª guerra (1872-1876), las dos ciudades fueron asaltadas el mismo día. Lo que no consiguió el General Cabrera “El Zumalacárregui del Maestrazgo”, lo consiguieron el tortosino Francisco Vallés y el traiguerino Tomás Segarra. Ese mismo día un 21 de febrero de 1874 también fue tomada la ciudad de Amposta por el xivertense Pascual Cucala.
Existen distintas versiones entre los historiadores, los diarios de la época y los escritos de los propios protagonistas, sobre la fecha de la toma, por lo visto los primeros ataques a estas ciudades empezaron el 17 de febrero de 1874, pero fue el 21 de febrero cuando definitivamente pasaron a poder de los carlistas, ambas ciudades el mismo día.
En enero de 1874 el grueso de las tropas carlistas estaban concentradas en la provincia de Barcelona, los carlistas se dirigieron hasta Tarragona apoderándose de varias villas y pueblos, el primero de ellos fue Ulldecona. Penetrando en el Maestrazgo, las facciones carlistas continuaron con sus asaltos, San Mateo y Benicarló fueron sus primeras ciudades. Cucala también intentó tomar Vinarós el 3 de enero por la noche del año anterior con una partida de 300 hombres sin conseguirlo, en su retirada Cucala y sus hombres según cuenta el periódico Las Provincias prendieron fuego a la estación de Vinarós , refugiándose posteriormente en Peñíscola.
Segarra y Vallés anhelaban tomar Vinaròs, algo que nunca antes ni el propio General Cabrera había conseguido anteriormente en la primera guerra (1833-1840). Las milicias isabelinas de Vinaròs se temían lo peor, la ciudad vecina de Benicarló había sido asaltada en el mes de enero, hubo un intento de asaltar Vinarós el mismo mes, por lo que empezaron a prepararse ante el más que posible ataque esta vez mucho más numeroso de las facciones rebeldes carlistas.
Vinaròs importante puerto de mar, baluarte isabelino, muy bien fortificada, con grandes piezas de artillería, parecía una ciudad inexpugnable. Los isabelinos de Vinaròs empezaron a prepararse ante el posible ataque. Al mando del coronel Navarro gobernador de Vinaròs fortificaron aún más la ciudad, en la calle San Pedro a orillas del mar se estaba levantando un muro de tres metros de espesor con piedra de cantera, cerca de la iglesia se construyó otro fuerte y en la casa capitular se hicieron obras de defensa, se blindaron todas las puertas de las murallas con cadenas, se amplió el foso de los muros alcanzando algunos una profundidad de más de 9 metros, se amplió de 150 a 250 los voluntarios del retén de vigilancia de las murallas, la puerta del mar es dotada con más artillería, el coronel Navarro y José Rafels Garcia se encargan de la organización de la defensa de la ciudad.
Vallés, Segarra y Cucala están de acuerdo, atacaran el mismo día, Vallés y Segarra asaltaran Vinarós y Cucala se ocupará de Amposta. Pero empiezan las primeras divergencias, Cucala solicita a Vallés y Segarra tres cañones más de artillería y más hombres por la peligrosidad del asalto a Amposta, algo que Vallés y Segarra se lo deniegan indicándole que la toma de Vinarós era mucho más peligrosa que la de Amposta, el brigadier Vallés ofrece a Cucala la incorporación en sus filas de la partida de Polo, un contingente de unos 150 hombres al mando de Ignacio Polo Guardiola, apodado “El Confiter de Cinctorres”, Ignacio Polo era un guerrillero carlista que siempre había actuado a su libre albedrío , hasta que su partida se incorporó al ejército de Vallés, en la partida de Polo, todos sus integrantes habían nacido en el Maestrazgo, había llevado en jaque a los isabelinos del Maestrazgo castellonense y turolense, dicha partida jamás habían combatido fuera del Maestrazgo, pero su bravura en el combate estaba más que acreditada por los carlistas. La principal característica de la partida de Ignacio Polo era ser una tropa popular, sin oficiales profesionales en sus filas, que se nutría de los habitantes de la región, buenos conocedores del terreno. Hombres aguerridos, como todas las partidas de la primera y segunda guerra. Eran una fuerza que combinaba una disciplina férrea con la más extensa dureza. A pesar de todo, el orgulloso Cucala no acepta la proposición y se decide el día del ataque a las dos ciudades el 21 de febrero de 1874. Resaltar qué de estos tres líderes carlistas, Cucala fue el único que murió en el exilio sin acogerse al indulto, sus restos reposan en una tumba olvidada en el cementerio de Colliure-Port Vendres en el sur de Francia.
Cucala fue otra figura clave del Maestrazgo durante la tercera guerra carlista que, al igual que el tortosino Ramón Cabrera en la primera guerra, cargó con su propia leyenda negra. Si de la de Cabrera se ocupó el escritor y editor vinarocense Ayguals de Izco, la de Cucala fue creada por el también escritor y editor sevillano José Nakens Pérez, ambos escritores utilizaron prácticamente los mismos calificativos para describir a Cabrera y a Cucala : bandido, borracho, vagabundo, asesino, ladrón, criminal, mujeriego, además a Cucala el escritor sevillano lo describió como analfabeto, que apenas hablaba español y solo sabia expresarse en su dialecto (sic), se supone que se refería que hablaba valenciano. Queda claro que la historia siempre la escriben los vencedores, la guerras carlistas no fueron una excepción, y son los vencedores quienes han tenido el control de los medios de comunicación deshumanizando al enemigo para que las generaciones futuras solo conocieran una versión negativa creada por ellos. Cabrera y Cucala no fueron unos santos, es cierto, pero su crueldad no fue superior ni inferior a la de sus adversarios.

Los protagonistas de este artículo: Tomas Segarra Vergés, Francisco Vallés Roselló y Pascual Cucala Mir
LA TOMA DE AMPOSTA
La sorpresa del asedio a Vinarós , se sabía en Amposta, protegida por los voluntarios del batallón Guías de Gandesa y fuerzas del BIL-XIII de cazadores de Mérida. Cucala experimentado combatiente, no solo en el Maestrazgo, si no en varios puntos de España, estaba a pocos kilómetros de la población, en Amposta se supo y esto desmoralizó a los isabelinos, hubo deserciones , muchos soldados isabelinos habían abandonado las fortificaciones y huido a Masdenverge.Quedando en poder de los carlistas los cañones que guarnecían la plaza en el exterior de la ciudad.
Cucala empieza a atacar Amposta al amanecer, y tras horas de combate no consigue entrar en la ciudad, parando el ataque y decidiendo intentarlo por la noche. Empieza de nuevo la batalla en la noche, en Amposta, se defienden con más bravura que por el día, pero a las dos de la madrugada los carlistas consiguen entrar en la ciudad, con la sorpresa que los carlistas lo habían conseguido sin forzar puerta alguna y se empieza a hablar de traición. Los milicianos de Amposta y Gandesa que defendían la ciudad huyen despavoridos hacia el río, intentando escapar en barcas, algunas de ellas no pudieron resistir el peso hundiéndose en el Ebro, muriendo más gente ahogada y de frio que en la defensa de la ciudad.
Las represalias se sucedieron en Amposta, desde Vinarós, el carlista traiguerino Segarra ordenó la detención del diputado por Tarragona, Salvador Vidal, y de su hermano Domingo Vidal, Segarra tiempo atrás había sido mozo de labranza de Salvador Vidal. Los carlistas solo encuentran a Salvador Vidal. Desde Tortosa un grupo reducido de liberales intentaron entrar en Amposta para rescatarlo, Vidal, que era un anciano de 70 años y el más rico de la provincia de Tarragona, y su hermano Domingo eran famosos por haber ordenado fusilar a un gran número de carlistas catalanes y represaliar a sus familias, los isabelinos de Tortosa fueron aniquilados antes de llegar a Amposta, Salvador Vidal apareció muerto en una calle de Amposta días más tarde de un disparo en el pecho.
LA TOMA DE VINARÓS

Coronel carlista Benito Fontcuberta Pardo, fue el primero en entrar en Vinaròs por la puerta de Càlig al mando de los batallones del Maestrazgo y Tarragona. Fontcuberta (1843-1904) nació en Calaceite y murió en Tortosa. Fontcuberta fundó el semanario tradicionalista: Semanario de Tortosa.
Publicaba el periódico ‘La Correspondencia de España’ en enero de 1874 : “Cartas interceptadas en un sitio denominado de La Serafina cerca de Chert, punto de enlace entre las carreteras de Castellón y Vinarós con la de Alcañíz, hacen sospechar que los carlistas tienen inteligencia secreta dentro de Vinarós, y que muchos vinarocenses se unirían a los carlistas si estos decidieran tomar la ciudad.”
Desde Vinarós se había pedido ayuda para contener el ataque carlista si se procedía, pero era imposible que llegaran a tiempo los refuerzos, y los carlistas habían sido alertados que las milicias que tenían que defender Vinarós no eran ni la mitad de numerosas de lo que presumían y prácticamente sin experiencia de guerra.
21 de febrero de 1874, los carlistas tenían prisioneros de Vinaròs, y entre sus filas también bastantes soldados de Vinaròs. Por lo visto la estrategia carlista había funcionado: un sargento de Chert apodado Colán y un oficial de artillería de Vinaròs que defendían la puerta de Càlig fueron sobornados por los carlistas por 5000 duros, dejando abierta la puerta de la muralla, llamada la muralla de Càlig, y los cañones estaban con pólvora pero sin munición.
El ataque comenzó a las 7 de la tarde. Vinaròs estaba protegido por más de 600 milicianos isabelinos. Los carlistas lograron entrar en la ciudad; los primeros en acceder fueron los batallones del Maestrazgo y Tarragona al mando del coronel Benito Fontcuberta, (un joven coronel nacido en Calaceite (Teruel), que antes de incorporarse al ejercito habia sido farmacéutico, profesor y periodista), lo hizo con 150 infantes y 50 soldados de caballeria, pero la fuerte resistencia de las milicias isabelinas les impedía avanzar y los carlistas se refugiaron en las casas.
Fue crucial la entrada a caballo de Segarra con sus tropas por la puerta de Càlig poco más tarde, arengando a sus soldados al grito de: “¡Adelante carlistas, que el General Cucala ya ha entrado por la puerta del mar!”, algo que no era cierto, pues Cucala estaba en Amposta.
La obsesión de Cucala por tomar Vinarós era conocida por los soldados carlistas, el 14 de Agosto de 1873 según publicaba el periódico El Gobierno, los cabecillas rebeldes Cucala, Vallés, Sisco y Ferrer se encontraban por la noche en las canteras del puerto de Vinarós con 1500 hombres y 80 caballos, Cucala quería atacar a toda costa Vinarós pero el resto de cabecillas : Valles, Sisco y Ferrer le quitaron la idea de su cabeza al advertirle de la dificultad y el peligro de atacar esa plaza fortificada y la gran cantidad de hombres de su ejército que perderían la vida. Pero esta vez, meses más tarde el ataque si fue definitivo y los carlistas se estaban apoderando de Vinaròs. Tras horas de lucha los vinarocenses pidieron al comandarte militar Diego Navarro que capitulase, pues los carlistas habían hecho muchos prisioneros de Vinaròs y temían represalias, las condiciones de la capitulación fueron las de quedar prisioneros de guerra solamente los militares, conservando sus espadas y los revólveres solo los oficiales, y hacer entrega de toda la fusilería, artillería y municiones a los carlistas y la demolición de gran parte de las fortificaciones de la ciudad. Al día siguiente de la toma empezaron las demoliciones de las fortificaciones, y tres días más tarde se hizo acudir a gentes de Benicarló y otros pueblos del Maestrazgo para ayudar en la demolición.
Pocos días después de la toma, la prensa liberal publicaba que tanto el sargento de Chert como el oficial de artillería de Vinarós que abrieron la puerta de Calig para facilitar la entrada de los carlistas se le ofreció por estos la graduación de capitán en el ejército del pretendiente, algo que aceptaron y pasaron a ingresar en el ejercito carlista junto con un buen número de vinarocenses que desde dentro habían ayudado a la toma de la ciudad.
El 23 de febrero de 1874 el periódico La Correspondencia de España, publicaba: Primera Edición, la noticia más importante entre las que hoy publica la Gaceta referente a la insurrección carlista, es la de la entrada por sorpresa de las facciones Segarra y Vallés en Vinaroz (provincia de Castellón). Ya anoche decíamos con la reserva debida, que se hablaba de inteligencias de los carlistas con gentes de dentro de la plaza, y en efecto hoy lo confirma el parte oficial inserto en el periódico del gobierno y cuyo texto literal es el siguiente. El Capitán General ha dirigido al ministro de la Guerra el siguiente despacho. Por oficio de los comandantes de los vapores Colon y San Antonio al de Marina, que he visto, me he enterado de la sorpresa y toma de Vinaroz por los carlistas, quedando su guarnición compuesta por unos 200 hombres de carabineros, Mérida y Castrejana prisioneros con el coronel Navarro, comandante militar, después de seis horas de fuego, atribuyéndose la traición a un sargento de móviles de la compañía de Chert, que les abrió la puerta de Calig. Es de notar que ambos vapores estuvieron el mismo 17 de madrugada en Vinaroz comunicando con el comandante de marina, salieron a vigilar la costa, y cuando volvieron sobre el puerto se encontraron ya la población tomada por los carlistas. El ataque fue simultáneo por las facciones de Segarra y Vallés fuera, y muchos individuos pertenecientes a estas que habían entrado antes al recinto.”
Permanecieron los carlistas casi diez meses en Vinaròs, cuando abandonaron la ciudad Jose Rafels Garcia solicito la ayuda del General Jovellar que se encontraba en Tarragona mandando el Ejército del Centro. A la llegada de Jovellar, no quedaban carlistas en la ciudad. Este ordenó la reconstrucción inmediata de las murallas, nombró alcalde a Salvador Masdemón Durán, comerciarte y posiblemente la persona más rica de Vinarós en aquel entonces y cambio todo el ayuntamiento que habían nombrado los carlistas. Posteriormente, Jovellar publicaría este bando:
” Todo individuo perteneciente a las facciones carlistas que sea cogido sobre la marcha o en los pueblos del tránsito de columnas del ejército, con armas, boina u otro signo o divisa exterior que lo dé a conocer desde luego como carlista, será inmediatamente sometido a un consejo de guerra, considerado como espía y previa la justificación del caso, pasado por las armas. Quedarán sujetos a la misma pena de muerte los auxiliadores y encubridores de los indicados espías, si una vez publicado el bando de requerimiento y presentación en los pueblos y caseríos se hallarán, continuando favoreciendo la ocultación. ”
Un mes más tarde los isabelinos interceptaron un carruaje con dos labradores en las cercanías de Cinctorres, que procedía de Morella, ocultas en el carruaje habían más de 200 boinas carlistas confeccionadas en Morella, detenidos para ser interrogados, fueron fusilados al día siguiente.
Varios periódicos entre ellos La Correspondencia de España, informaban que no solo el sargento de Chert y el oficial de artillería de Vinarós habían consumado la traición, pues fueron encontradas muchas cartas a ciudadanos vinarocenses dentro de la población que “eran inteligencia secreta con los carlistas “ (sic). Todos ellos fueron detenidos, excepto los que se habían unido al ejército carlista y ya no estaban en la ciudad.
También informaba dicho periódico que muchos militares isabelinos que defendían la plaza y una vez tomada esta, corrieron a refugiarse al vapor de guerra Colón que había entrado en el puerto a las cuatro de la mañana cuando todo ya he había consumado zarpando poco después con dirección a Barcelona.
El periódico El Estandarte Católico publicaba en Marzo de 1874 : “Ha conmovido profundamente a todos los liberales de España, la toma de Vinaroz el día 17 de Febrero por el General Vallés, no solo por la facilidad con que se rindió una plaza tan sólida y formidables fortificaciones y por los prisioneros que se hicieron, cuyo número asciende a 1.500.- entre los cuales se halla el Coronel Navarro, sino por el inmenso material de guerra que han cogido las tropas reales y por la importancia que les da tamaña victoria. Entre los efectos de guerra, según confesión de los liberales, se cuentan 3 cañones de montaña, uno de a 16 y dos obuses de a 24. Como siempre los liberales achacan su pérdida a una traición. “
Lo de la traición era algo muy recurrente en la prensa y aleluyas o aucas isabelinas, no solo en la tercera guerra, también en las dos anteriores, en la toma de Morella por el General Cabrera se aducía también a la traición, así como muchas victorias de los rebeldes José Miralles Marín “El Serrador de Villafranca del Cid” en la primera guerra o Ignacio Polo Guardiola “El Confiter de Cinctorres”, en la tercera guerra, en las tomas de Les Coves de Vinromá y Cantavieja respectivamente.
Subestimar las victorias de los carlistas aduciendo la traición fue algo muy común en esas épocas , incluso se subestimaba los alistamientos en las partidas facciosas rebeldes, por ejémplo hasta hace muy pocos años en Bel (Castellón), los más viejos del lugar aun recordaban un estribillo que paso de generación en generación que daba a entender que algunos se alistaban en las partidas carlistas por el mero hecho de lo bien que se comía en ellas. Refiriéndose el estribíllo a la partida del faccioso líder carlista Ignacio Polo que decía asi :
“ A la partida de Polo, qualsevol pot anar, porten conill i cassola, i botifarra per a mesclar, ranxero per a guisar, i patrona per a escudellar.”
(A la partida de Polo, cualquiera puede ir, llevan conejo y cazuela, y butifarra para mezclar, cocinero para guisar y mujer para servir).
La partida carlista de Polo al completo fue sorprendida por los isabelinos pocos meses después de la toma de Vinarós ,una noche de noviembre de 1874 en la masía de Clara entre Portell y Castellfort , siendo todos detenidos y condenados a prisión, excepto el cabecilla Ignacio Polo que fue condenado a muerte por el consejo de guerra celebrado en Morella el 17 de mayo de 1875, no obstante el 30 de julio de 1875 una Real Orden le concedió el indulto a Ignacio Polo, la pena de muerte le fue conmutada por prisión perpetua.
Así terminaba la partida del “buen yantar” del faccioso Ignacio Polo natural de Cinctorres.
La partida de Ignacio Polo en el Maestrazgo “El Confiter de Cinctorres” y la partida de Manuel Ignacio Santa Cruz en las provincias vascongadas “El Cura Santa Cruz”, fueron las más famosas partidas carlistas de la tercera guerra, pero con finales muy distintos, los dos se caracterizaron por su independencia de los mandos militares carlistas oficiales y por la severidad de sus tácticas. El cura Santa Cruz, huyó a Francia al terminar la guerra, ingreso en la Compañía de Jesús y fue misionero en Jamaica y Colombia donde murió. El Confiter de Cinctorres después de ser capturado pasó unos meses en prisión hasta que fue indultado. Al salir de presidio estaba gravemente enfermo, ya nunca se recuperó, murió el 21 de agosto de 1875, un mes después de ser indultado.
Nadie mitificó al Confiter de Cinctorres, pero si al Cura Santa Cruz :Valle Inclán, Pio Baroja, Miguel de Unamuno.

Escena de la película “El cura guerrillero”, (1991), de José María Tuduri, protagonizada por Ramón Barea, sobre la vida de Manuel Ignacio Santa Cruz Loidi en la tercera guerra carlista.
REAL ORDEN.
Excmo. Sr.:
S. M. el Rey (Q. D. G.), de acuerdo con el Consejo de Ministros, ha tenido á bien conceder al cabecilla carlista Ignacio Polo Guardiola, acusado de varios delitos comunes, indulto de la pena de muerte a que se le sentenció por unanimidad de votos en Consejo de guerra ordinario celebrado en Morella el día 17 de Mayo último; conmutándole al propio tiempo dicha pena por la inmediata. De órden de S. M. lo digo a V.E. para su conocimiento y fines consiguientes, devolviendo adjunta la causa formada contra el interesado y que V. E. remitió a este Ministerio con oficio fecha 21 del mes actual.
Dios guarde á V. E. muchos años.
Madrid 30 de Julio de 1875.
Primo de Rivera.
Sr. Capitán general de Valencia

Siglo XIX. Viñeta 21 del aleluya o auca con su verso pareado al pie sobre Ignacio Polo: En el Maestrazgo solo, hay un cabecilla bravo, y este cabecilla, es Polo. Imprenta de Ramírez y CIA. Se vendía en la Calle del Bou de la Plaza núm. 13, casa Antonio Bosch de Barcelona.
De los vapores Colón y San Antonio, ambos construidos en Inglaterra y comprados por el gobierno español que auxiliaron a los milicianos isabelinos vinarocenses tras la embestida carlista, el San Antonio fue dado de baja en 1884, ya terminada la guerra. El vapor Colón fue destrozado por los cañones carlistas el 26 de mayo de 1875 en el puerto de Motrico (Guipúzcoa).

El vapor Colón que auxilió a los isabelinos de Vinarós; el capitán del Colón fue quien dio la noticia de la toma por los carlistas de Vinarós a las autoridades militares gubernamentales.
Fotografía: Historia Naval de España.
Vinaròs, aquel baluarte que se alzó como el último aliento isabelino en el Maestrazgo, sucumbió. Su grito de resistencia, un ‘Molon Labe’ grabado en las dos anteriores guerras, terminó por ahogarse bajo el peso de la historia. Fueron solo unos meses bajo la dominación carlista antes de que la plaza retornara a sus antiguos dueños.
Dos inviernos más tarde, el eco de los tambores de guerra se extinguió en toda España, los carlistas fueron derrotados por tercera vez. La prensa europea, desde sus salones distantes, calificó las guerras carlistas como románticas y salvajes.
Pero no hubo poesía en la batalla ni honor en el degüello. Aquellas guerras no fueron idilios bélicos, sino el descenso de una nación a sus propios infiernos. Bajo el nombre de la tradición unos o el progreso otros, lo que quedó fue el despojo humano, la crueldad desnuda y una ferocidad que nada tuvo de romántica y sí mucho de salvaje; una herida abierta en el costado de las Españas.

Fotografía actual de un fragmento conservado de muralla que envolvía la ciudad en las guerras carlistas

Escarapela de boina carlista del siglo XIX encontrada en el termino de Vinarós.
Propiedad del autor de este articulo
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Fuentes: Prensa de 1874:Correo de Madrid, Diario Político de la Mañana, Diario de Barcelona, El Gobierno, La Correspondencia de España, La Independencia Española.
Diario de Pascual Cucala
Documentación familia Zabala





