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El último subastador a voz de la lonja de Vinaròs: Andreu Albiol, “Andrus” El último subastador a voz de la lonja de Vinaròs: Andreu Albiol, “Andrus”
XAVIER FLORES Ha trabajado como subastador en la lonja de Vinaròs desde 1973. Ahora, a sus 65 años, ha empezado a disfrutar de su... El último subastador a voz de la lonja de Vinaròs: Andreu Albiol, “Andrus”

XAVIER FLORES
Ha trabajado como subastador en la lonja de Vinaròs desde 1973. Ahora, a sus 65 años, ha empezado a disfrutar de su merecida jubilación, como ya informamos en Vinaròs News.. Andrés Albiol, Andrus, es un hombre que ha dedicado su vida al mundo de la pesca. «De casta le viene al galgo», como él mismo dice. Y es que a Andrus, de abuelo y padre pescadores, el mar le llamó de muy pequeño.

Con tan solo 5 años iba a buscar el suquet a la llegada de las barcas y a llevar recados a su padre. Con 10, ya iba solo a esperar la barca familiar y acompañaba a los marineros con el carro del pescado a la barraca. Fue entonces cuando empezó a fijarse en la forma de subastar cantada y poco a poco asimiló en su mente el tono. Cuando a sus 17 años el Cabildo le propuso entrar como ayudante de Miguel Monserrat, subastador de la época, no se lo pensó. «A su lado aprendí el oficio a base de estar muy atento y de apuntarlo todo», explica.

Desde entonces, la subasta ha pasado por importantes cambios a los que Andrus ha tenido que adaptarse. «Subastar a voz es un oficio muy peculiar. Tienes que improvisar en todo momento sobre la marcha, sin pensar mucho, ya que los precios del pescado suben o bajan en un instante. También prestar atención con la vista a los compradores, ya que cuando les interesa el producto te hacen una débil señal para adquirirlo, y lo tienes que ver», explica. Andrus ha pasado de cantar a arrobas, luego a pesetas, a duros, y después a euros. Hasta que hace algo más de 20 años la tecnología llegó a la subasta y se informatizó. «Al principio todos los cambios cuestan un poco, pero con la subasta informatizada el trabajo duro lo hace el ordenador», asegura.

La llegada de la tecnología y la bajada de la pesca prácticamente coincidieron y el oficio ya no era tan duro como al principio. «En la década de los 80 la lonja vieja se quedó pequeña por la llegada de muchas traíñas con pescado azul y comenzamos a subastar en sesión matinal en la nueva lonja. Entonces era todo manual. Las subastas eran cantadas a la baja y todas las operaciones matemáticas se hacían a mano, teniendo que cuadrar todo en cada barco y a cada arriero. El problema y el estrés se acentuaba al tenerlo que hacer todo mentalmente muy rápido», recuerda.

«Fueron tiempos de trabajo duro, pero tenía juventud e ilusión por el trabajo, y también contaba con la confianza de pescadores y arrieros, ya que todos sabían que mi imparcialidad como juez era evidente», añade. Andrus recibió en el 2011 el Grinyó Ballester, máxima distinción del Ayuntamiento, reconocimiento que considera que es de todo el mundo marinero vinarocense. Ahora, dedicará su tiempo libre a su familia, el deporte, la cocina marinera y a seguir escribiendo sobre pesca en el Diariet, como hace desde los 80 y en donde con motivo de su jubilación le han  realizado una amplia entrevista.

Es jubila “Andrus” Albiol, el subhastador de la llotja de Vinaròs

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