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El Fortí: Estètica barroca El Fortí: Estètica barroca
CARMEN LLOPIS El ideal de belleza durante el Barroco -XVII- XVIII-, se suele situar entre el Manierismo y el Rococó, se aleja de la... El Fortí: Estètica barroca

CARMEN LLOPIS

El ideal de belleza durante el Barroco -XVII- XVIII-, se suele situar entre el Manierismo y el Rococó, se aleja de la armonía renacentista para crear una experiencia emocional intensa centrada en la exuberancia, el dramatismo y la complejidad, utilizando elementos muy ornamentados y exagerados.

Todas y cada uno las obras pertenecientes a este periodo generaron polémica entre la sociedad de la época, argumentando que se estaban perdiendo los principios de estética y proporción planteados en el mundo clásico y recuperados en el renacimiento, para llegar a una construcción con movimiento de las fachadas y la tendencia hacia lo infinito, un gusto por lo sorprendente y anecdótico, por las ilusiones ópticas y los golpes de efecto.

La cultura barroca estaba dirigida y enfocada a una comunicación masiva, tenía un carácter popular y era conservadora para mantener el orden establecido. Cualquier medio de expresión artístico debía ser principalmente didáctico y seductor, debía llegar fácilmente al público y debía entusiasmarle, hacerle comulgar con el mensaje que se transmitía, que estaba al servicio del poder -político o religioso-, que era el que sufragaba los costes de producción de las obras artísticas.

El factor más importante para tener en cuenta, es el del resurgimiento de la iglesia católica como institución, después del impacto que tuvo la contrarreforma en Europa. Ella como promotor económico de este movimiento cultural, sufrago un gran número de obras de arte de contenido religioso con las que buscaba generar una imagen de poder y superioridad ante el mundo y por eso potencia lo exagerado y excesivo como muestras del valer institucional y económico. La arquitectura, la escultura y la pintura fueron utilizadas para el prestigio de la autoridad papal e ilustrar las verdades de la fe. De este modo se considera el barroco como la expresión estética de la Contrarreforma.

También distintas monarquías europeas utilizan el barroco como una forma de mejorar su deteriorada y criticada imagen mostrándose, a través del arte como seres sobrenaturales y todopoderosos que eran amados y adorados por su pueblo, fue una manera de hacer propaganda que los beneficiase, impresionando a sus súbditos para transmitir contenidos ideológicos.

Pero también es una época de progreso para las ciencias. Galileo contribuyó a la creación de las ciencias naturales modernas, Kepler hizo enormes aportaciones a los movimientos planetarios mientras Descartes, Euler, Fermat y Newton las hicieron a las matemáticas…Además, se dieron grandes desarrollos en la ingeniería, la biología y la medicina… todo ello se refleja también en distintas manifestaciones culturales y artísticas.

Se valoraba especialmente lo visual y efímero, por lo que cobraron auge el teatro y los diversos géneros de artes escénicas y espectáculos

La estética del barroco se dirige siempre a los sentidos del espectador. Con el ilusionismo y el dinamismo de sus formas pretende impresionar, convencer, provocar un movimiento interior. Durante este periodo surge una exploración en las artes con el deseo de conmover. Para ello se utiliza ornamentación, composición, la diagonal y el claroscuro… ente otros para poder llegar a la reflexión del cómo actuar y alcanzar lo que sería el ideal de este momento.

Si el sentimiento colectivo de la época era lograr conmover, como hemos visto, pocos caminos resultaban tan efectivos como:

Ornamentación o decoración complementaria que buscaba adornar y potenciar imágenes y espacios.

Composición que giraba en torno a una figura central en diagonal lo que permite, junto al efecto del claroscuro, categorizar de una manera diferente los aspectos relevantes de la obra.

La luz y la sombra como herramientas que se alejan de la geometría simple, la proporción y la matemática para dar paso a expresiones más plásticas y libres en su forma.

Alegoría y ornamento son el toque final que conduce a este éxtasis emocional, que camufla la realidad, es una belleza llevada a un grado extremo, capaz de generar en el espectador un éxtasis emocional que sobrepasa su racionalidad, provocando extrema felicidad o dolor.

La búsqueda del movimiento, pero no de una forma conformista y sencilla, sino dinámica y alterada, un poco frenética y siempre regulada por la espontaneidad.

Una escenografía donde los actores están en movimiento, gritando sus sentimientos, se expresan sin miedo y sin restricciones.

Las obras están dirigidas al espectador/a, quieren llamar toda su atención, para emocionarlo y conmoverlo profundamente.

Según Wölfflin, 1, el Barroco se define principalmente por oposición al Renacimiento: frente a la visión lineal renacentista, la visión barroca es pictórica; frente a la composición en planos, importa la profundidad; frente a la forma cerrada, la abierta; frente a la unidad compositiva basada en la armonía, la subordinación a un motivo principal; frente a la claridad absoluta del objeto, la claridad relativa del efecto.

Para saber mas:

Los cánones de belleza a lo largo de la historia

Panorámica histórica en torno a la idea de belleza

https://sananastasio.com/canon-belleza-evolucion/

1. Heinrich Wölfflin (Winterthur, 21 de junio de 1864-Zúrich, 19 de julio de 1945) .Famoso teórico y crítico de arte profesor en Basilea, Berlín y Múnich, considerado como uno de los mejores historiadores de arte de Europa.

 

 

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