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El Fortí: El mito del liberalismo: Construcción de la memoria (continuación).  Fin del Bienio progresista El Fortí: El mito del liberalismo: Construcción de la memoria (continuación).  Fin del Bienio progresista
MARIAN FONELLOSA La conflictividad social que se vivió en los primeros meses de 1856 -motines de subsistencias en Castilla, huelgas en Cataluña, motines de... El Fortí: El mito del liberalismo: Construcción de la memoria (continuación).  Fin del Bienio progresista

MARIAN FONELLOSA

La conflictividad social que se vivió en los primeros meses de 1856 -motines de subsistencias en Castilla, huelgas en Cataluña, motines de quintas en Valencia- fue aprovechada por el general O’Donnell, alentado por el general Serrano, para hacer un discurso catastrofista en las Cortes que estaba destinado a acabar con el gobierno progresista del general Espartero en el que él era ministro de la Guerra, y que estaba en el poder desde el inicio del bienio progresista Aseguró que los movimientos reivindicativos estaban inspirados por «el principio del socialismo» y motivados por unas ideas «desconocidas hasta ahora en España, que se filtran hoy en nuestras masas» y que se resumían en el lema «¡Guerra al que tiene!».

Como en los desórdenes habían participado miembros de la Milicia Nacional, O’Donnell planteó en el seno del gobierno su desarme y que la represión corriera a cargo del Ejército.

Ante el conflicto que se desencadenó la Reina respaldó a O’Donnel y aceptó la dimisión de Espartero que al sentirse desautorizado por Isabel II, alegó problemas de salud y renunció. A continuación, la reina nombró nuevo presidente del gobierno al general O’Donnell, que así logró su objetivo de acabar con el bienio progresista. Su nombramiento publicado el 14 de julio de 1856 fue acompañado de la declaración del estado de guerra en toda España. El “golpe contrarrevolucionario”, como lo llama Josep Fontana se había producido cuando las Cortes habían iniciado las vacaciones de verano desde el 1 de julio, habiendo dejado pendiente de la sanción real la nueva Constitución Española de 1856 que ya estaba terminada1.

La primera reacción se produjo el mismo día 14 de julio por la tarde cuando un grupo 83 diputados -de 350- se reunieron en el hemiciclo del Congreso para votar de forma casi unánime la censura al nuevo gobierno, propuesta por el progresista y ex ministro de Hacienda Pascual Madoz, porque significaba la introducción de «una política diametralmente opuesta» a lo que las Cortes habían manifestado hasta entonces. Al no conseguir ser recibidos por la reina se encerraron en el Congreso donde pasaron la noche del 14 al 15 julio. Entonces O’Donnell ordenó bombardear el edificio y un casco de granada entró en el salón de sesiones. Los milicianos que defendían los accesos al Palacio de las Cortes fueron abandonando sus posiciones y a las 11,30 de la mañana los 43 diputados que habían resistido hasta el último momento (37 progresistas y 6 demócratas) abandonaron el edificio y se marcharon a sus casas.

En aquel momento todos estaban pendientes de la actitud que tomara el general Espartero, de lo que dependía el éxito o el fracaso de la contrarrevolución orquestada por O’Donnell. Así lo vio también la Milicia Nacional de Madrid que estaba dispuesta a resistir y a que fuera Espartero quien les dirigiera. Pero el general se negó a asumir la dirección del movimiento de oposición -justificándolo porque eso pondría en peligro a la propia monarquía de Isabel II- y tras dar el grito «¡Viva la independencia nacional!» se retiró de la escena política. Esto facilitó la victoria del ejército que tomó las calles de Madrid y recurrió incluso a la artillería para aplastar a la milicia. “En la mañana de 16 de julio, la resistencia se había desvanecido y le gobierno decretaba la disolución del Ayuntamiento y de la Diputación provincial madrileña y ordenaba a los milicianos nacionales la entrega de sus armas. Espartero, que había permanecido escondido en Madrid, se despidió de la reina el 3 de agosto y se marchó a su residencia de Logroño. Pero la resistencia aún continuó en Barcelona.

Una vez reprimidos todos los movimientos de resistencia y retirado Espartero de la escena, el gobierno de O’Donnell decretó la supresión de la Milicia nacional, destituyó ayuntamientos y diputaciones y reprimió la prensa.

El 2 de septiembre de 1856 declaraba cerradas definitivamente por Real Decreto las Cortes Constituyentes, cuando aún no se había proclamado la Constitución. Finalmente, por otro Real Decreto, se restablecía la Constitución de 1845 modificada con un Acta Adicional que liberalizaba su contenido. Fue el final del bienio progresista. Le seguiría un gobierno de los moderados durante dos años. Y luego el llamado gobierno Largo de O’Donell con la Unión Liberal. Este partido con proyectos reformistas para mejorar el presente si destruirlo. Entre otros aspectos propugnaban el fomento del progreso del capitalismo y favorecer la descentralización administrativa. Su militancia estaba compuesta principalmente de funcionarios y profesionales liberales.


En Vinaròs

El 3 agosto se recibe un oficio de D. Estevan Richart, Gobernador del Cuerpo de Carabineros en el cual transcribe una comunicación el Excmo. Capitán General de estos reinos con fecha del dia uno, disponiendo la disolución del Ayuntamiento, nombradose los miembros que conformaran en nuevo consistorio: Alcalde1º: D. Agustín Fco. Mayó- alcalde 1º; alcalde 2º: Ramón Freixes. Concejales: Vicente Delmás, José Reverter, Bta. Frach, Agustín Alsina, Tomás Pedrell, Cristoval Ribera, Sebastián Adell y Martinez, Sebastián Jordan, Tomás Font, Juan Bta. Agramunt, Fco. Domenech. Síndicos.Estevan Cros Juan Escrivano. Al no presentarse reclamaciones se hacen efectivos estos nombramientos2.

El 28 de agosto, José Joaquín Meseguer, solicita certificación de haber patrullado como alcalde, durante los 15 días de zozobra y para evitar desórdenes en el Maestrazgo.

Se certifica que se portaron cual correspondía en los días críticos que ha atravesado la Nación y que, con las demás autoridades, reten de nacionales y reten de propietarios patrullaron todas las noches para la conservación del orden público.

A lo largo de este año se suceden las peticiones de miembros de la milicia para que se les expida certificación de su pertenencia a la formación. Está había sido suprimida en toda España en agosto de este año.

Aunque los miembros del ayuntamiento hubieran cambiado sigue vigente el recuerdo de los caídos en Alcanar:

Siguiendo la costumbre de los años anteriores el 18 de los corrientes a las nueve de la mañana se celebrará el aniversario de los nacionales que murieron en la acción de Alcanar el año 1835 defendiendo el trono de nuestra Augusta reina, para cuyo mayor lucimiento se enviará por medio de oficio a todas las autoridades civiles y militares y por su conducto a los empleados de su respectivo ramo oficiando también el Sr. Cura Parroco, recomendándole la solemnidad de este acto religioso3.

1 J. FONTANA. y P. VILAR. Op. cit,

2 AHMV. Ac. Ayuntamiento. Carpeta 16-8. 1856

3 AHMV, Ac, Ayuntamiento. Carpeta 16-8 p. 115. 1856

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