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Anàlisi de la ganadería intensiva y problemática medioambiental en el norte de la provincia de Castelló Anàlisi de la ganadería intensiva y problemática medioambiental en el norte de la provincia de Castelló
Al margen del debate que se ha abierto sobre si la calidad de la carne está vinculada al tamaño de la granja en la... Anàlisi de la ganadería intensiva y problemática medioambiental en el norte de la provincia de Castelló

Al margen del debate que se ha abierto sobre si la calidad de la carne está vinculada al tamaño de la granja en la que se produce, existe un problema medioambiental relacionado con la gestión de los estiércoles y especialmente del purín generado por las explotaciones porcinas, unido a la gestión de los otros residuos que en ellas se producen, y esto, por la experiencia de los agentes medioambientales que han realizado inspecciones sobre estas cuestiones en granjas del norte de la provincia de Castellón, no depende del tamaño de las naves que albergan los animales, ni de la cantidad de estas por unidad ganadera , sino de las prácticas que se llevan a cabo en las mismas.

¿Qué diferencia puede existir entre que treinta mil cabezas de porcino se concentren en seis explotaciones, o se distribuyan en diez en cuanto a la correcta o incorrecta valorización agrícola del purín resultante?

El problema aparece cuando la superficie de cultivos para valorizar ese purín no es suficiente y para poder salvar este obstáculo, ante la obligatoriedad de presentar a la administración medioambiental terrenos agrícolas suficientes para deshacerse del purín que van a producir, hay explotaciones que unen a la lista de parcelas cultivadas parcelas sin posibilidad de cultivar y parcelas de carácter forestal, o lugares donde está prohibido esparcir estiércoles por encontrarse cerca de poblaciones, de otras granjas, o de cursos de agua, por no hablar de casos concretos en los que las parcelas no existen, o de la ocupación total de una de ellas por una planta industrial; y todo ello con la finalidad de poder sumar las hectáreas mínimas requeridas, que cada vez son más difíciles de conseguir por estar el sector saturado; ahora bien, este es el origen de estas irregularidades pero la permanencia y consolidación de las mismas ya no está en la parte que propone el uso de los terrenos, sino en el órgano medioambiental, que es quien los acepta y valida.

Otro problema que se da en relación con la gestión del purín y que nada tiene que ver con el tamaño de la explotación es la distribución del mismo, pues si bien esta se debería controlar mediante los libros de registro que de forma obligatoria la explotación debe cumplimentar con las cantidades de purín que esparce en las distintas parcelas, estos libros en ocasiones no son tales libros, sino simples hojas sueltas, sin ningún visado de la administración, en las que, aún así, si se hace un análisis detallado de sus anotaciones se puede comprobar que existen casos en los que se ha ido sobrepasando de forma sistemática y con creces los límites legales máximos de 170 kg de nitrógeno por hectárea y año.
Y se podría continuar enumerando algunas de las granjas de tamaño pequeño o mediano que se han detectado funcionando sin licencia y sin la preceptiva declaración de impacto ambiental, aun recibiendo subvenciones públicas, como también se podrían enumerar las pésimas condiciones de lugares destinados a almacenar estiércol y las filtraciones detectadas en los mismos, o los casos de funcionamiento sin el contrato obligatorio de gestor autorizado para que retire con garantías los residuos generados.

Agentes medioambientales inspeccionando el exterior de la nave de una granja de porcino.

¿Y por qué se viene produciendo esto durante años? Por el mismo motivo por la que la planta de Todolella, propiedad de la Diputación Provincial de Castellón, encargada de reciclar el purín en la comarca de Els Ports de Morella, estuvo funcionando durante 16 años sin la obligatoria Autorización Ambiental Integrada (AAI), y ha continuado en funcionamiento sin dicha AAI cuando ya se ha denunciado . No es esta una cuestión derivada del tamaño de la explotación, y ni tan siquiera exclusiva del sector productor de los residuos ganaderos, ya que como en este último caso el sector que los gestiona, aun vinculado a un organismo oficial, también puede incurrir en similares irregularidades; pero para ello es necesario que exista cierta inactividad e ineficacia en el control e inspección por parte de la administración medioambiental, y también de la local, la cual otorga la mayoría de las licencias, pues la práctica de inspecciones de forma sistemática, profunda y rigurosa, no sólo evitaría continuar con la proliferación de estas situaciones, sino que podrían ayudar revertir las existentes.

Decía hace pocos días el líder de uno de los grandes partidos políticos del país que las “macrogranjas” están sometidas a condicionantes muy estrictos recogidos en la autorización que las habilita para su funcionamiento, lo cual es cierto, pero ¿se cumplen en todos los casos esos condicionantes? y ¿controlan y vigilan de forma efectiva las administraciones correspondientes ese cumplimento? Este es un debate de fondo que podría aportar algunas soluciones a una situación que como se ha visto ha preocupado a la sociedad en cuanto se ha dado cuenta de su existencia, pero por el que de momento se está pasando superficialmente (o no se pasa), lo que probablemente impedirá encarar y superar eficazmente las situaciones expuestas.

SITUACIONES IRREGULARES DETECTADAS EN LAS INSPECCIONES

  • Realizar la actividad ganadera sin licencia.
  • Realizar la actividad ganadera sin la preceptiva Evaluación de Impacto Ambiental.
  • Almacenar residuos peligrosos incumpliendo las condiciones de higiene y seguridad.
  • No justificar la entrega de residuos peligrosos a gestor autorizado.
  • No presentar estudio de minimización de estos residuos.
  • Valorizar purín como fertilizante superando los 170 kgN/ha permitidos.
  • Valorizar purín como fertilizante en zonas no autorizables.
  • Almacenaje del purín con derrames y puntos de fuga.
  • No realizar tratamientos biológicos del purín.
  • Incompleto aislamiento de la explotación ante vectores exteriores que pudieran introducir infecciones a los animales.
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