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Más de 700 personas recorrieron a pie los 27 kilómetros que separan Vallibona de Pena-roja, rememorando la ancestral leyenda Más de 700 personas recorrieron a pie los 27 kilómetros que separan Vallibona de Pena-roja, rememorando la ancestral leyenda
EMILI FONOLLOSA Pasaba de las cinco y media de la tarde, con retraso de alguno de los 700 peregrinos que llegaban tras recorrer 27... Más de 700 personas recorrieron a pie los 27 kilómetros que separan Vallibona de Pena-roja, rememorando la ancestral leyenda

EMILI FONOLLOSA

Pasaba de las cinco y media de la tarde, con retraso de alguno de los 700 peregrinos que llegaban tras recorrer 27 kilómetros camiando, cuando los alcaldes de Vallibona (Els Ports) Juanjo Palomo y Pena-roja de Tastavins (El Matarranya, Teruel) Paco Esteve se daban el fraternal abrazo y se intercambiaban las varas de mando, en el Pont Xafat. Emocionados los contemplaban centenares de personas que refrendaban como cada siete años el vínculo entre dos poblaciones.

La histórica rogativa que se remonta al año 1347 cuando los siete jóvenes que únicamente quedaba en Vallibona dejaron el municipio, diezmado por la peste negra y se enamoraron en Pena-roja de siete huérfanas, con las que se casaron y procrearon, logrando así la supervivencia del pueblo. Vallibona en la actualidad también sufre la despoblación pues no superan el medio centenar los habituales residentes, cuando llegó a tener 1.700.

Este fin de semana, una de las tradiciones más singulares que se conservan en el norte de la provincia ha revivido una vez más, como cada siete años, reafirmando la promesa que los siete jóvenes hicieron de regresar periódicamente a Pena-roja (actualmente con un censo de 480 habitantes) para dar las gracias a la Mare de Déu de la Font.

Los vecinos y ayuntamientos de ambos municipios y las entidades públicas y privadas vinculadas a ambos se volcaron en esta rogativa septuanual. Esta vez se contó con la participación del obispo de Tortosa Enrique Benavent, quien incluso se animó a hacer el  trayecto de Coratxà hasta Pena-Roja, además, a un ritmo que dejó detrás a un buen número de caminantes.

Los peregrinos, desde la salida a las siete en punto de la mañana este sábado desde la iglesia Parroquial vallibonense hasta la llegada, pasaron por prácticamente toda clase de incidencias meteorológicas (frío, viento, calor, lluvia, granizo…) pero fueron muy pocos a los que les fallaron las piernas, así que la mayoría pudo cumplir con todo el recorrido. Esteve destacaba al término que había sido un día “muy emotivo, de sentimientos y para disfrutar, nuestro pueblo se ha vuelto a vaciar para que la acogida fuera lo mejor posible, porque los penarrojenses lo llevamos en el corazón”. Al dejar ahora la alcaldía, tras 16 años, recordaba que han sido tres las rogativas que ha vivido como máxima autoridad. Palomo, se mostraba muy emocionado, a la hora de describir lo que ha representado este nuevo encuentro entre los dos pueblos.

La rogativa abarcó todo el fin de semana. El viernes por la noche se representó en la iglesia parroquial de Vallibona una parte de la obra de teatro que sobre esta ancestral tradición creó el escritor penarrojense Desideri Lombarte. Esta función se ofreció íntegramente al día siguiente  por la tarde, ante más de 500 espectadores, cuando habían  llegado a Pena-roja todos los romeros y toda interpretada por actores y actrices aficionados de ambos municipios.

La rogativa esta vez para almorzar paró, recuperando como se hacía antaño, en el Mas Roig, en lugar del Mas de Prades. Ambas masías eran propiedad de Josefa Prades que falleció recientemente por lo que se hace el cambio a manera de homenaje póstumo. En el Mas Roig, los propietarios de la tienda de Vallibona, Laia y Sebastián, repartieron un rollo a cada caminante, de esta manera cumplieron el deseo que Josefa había expresado a ambos si fallecía antes de la romería.

En Coratxar, se hizo el “dinar”, una fideuà preparada para más de 700 personas que acabó de forma precipitada porque comenzó a llover. Se habilitó espacio para sentarse, contando con la colaboración de los ayuntamientos de La Pobla de Benifassà y Herbers.

El momento más emocionante fue la llegada a Pena-roja. Tras el intercambio de las varas entre los dos alcaldes, se entró en el pueblo turolense, con las salutaciones de los sacerdotes y se siguió camino hasta el santuario de la Mare de Déu de la Font, donde en el siglo XIV los siete chicos vallibonenses encontraron cobijo antes de conocer a sus respectivas novias.  En el santuario el obispo hizo la misa y se entregó a cada participante un cómic que se ha elaborado sobre la rogativa. Al regresar a Pena-roja hubo el aludido teatro, en el local anexo al frontón y a continuación, se sirvió la cena a base de “fesols amb abadejo” como manda la tradición. Tras la cena, hubo un “bureo” con rondalla y discomóvil.

Tras la misa de difuntos en la iglesia de S.María de Pena-roja al día siguiente, se hizo el “dinar” en Herbers y a las 6 de la tarde, se entró a Vallibona, dando por acabada la celebración.

La rogativa de Vallibona a Pena-roja de Tastavins, en 10 vídeos

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