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Reconstruyen la historia genómica de la península Ibérica con muestras humanas halladas en Vinaròs Reconstruyen la historia genómica de la península Ibérica con muestras humanas halladas en Vinaròs
EMILI FONOLLOSA Restos humanos hallados en las excavaciones del poblado ibérico del Puig de la Misericordia de Vinaròs, datados en el siglo VI A.C.... Reconstruyen la historia genómica de la península Ibérica con muestras humanas halladas en Vinaròs

EMILI FONOLLOSA

Restos humanos hallados en las excavaciones del poblado ibérico del Puig de la Misericordia de Vinaròs, datados en el siglo VI A.C. y los enterramientos descubiertos en la plaza Parroquial de esta ciudad, frente a la iglesia Arciprestal, del siglo X, han servido para elaborar un estudio internacional, cuyos resultados han sido publicados en la prestigiosa revista científica “Science”.

Servicio de Arqueología de la Diputación de Castellón ha participado en este proyecto internacional sobre genética de la Península Ibérica, codirigido por el  Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) por la parte de España y el Instituto de Biología Evolutiva (IBE) y la Universidad de Harvard (Estados Unidos)  y la Universidad de Harvard en Cambridge. Para el proyecto se han analizado muestras humanas de Vinaròs, provenientes del citado poblado y de los restos hallados en pleno casco urbano, cuando se llevaron a cabo las excavaciones para las instalaciones de la conducción del gas, en las que también quedaron al descubierto restos de las murallas medievales.  El hallazgo de los restos humanos en Vinaròs a pocos metros del Ayuntamiento, causó gran revuelo en su día y se hizo su oportuna documentación antes de volver a cubrirlos.

También se ha analizado muestras recogidas en excavaciones realizadas en otros puntos de la provincia castellonense.

El mapa genético de la Península Ibérica elaborado con este estudio abarca los últimos 8.000 años. El estudio ha analizado con los restos hallados en Vinaròs y otros, los genomas de 271 habitantes de la Península de diferentes épocas históricas y los ha contrastado con los datos recogidos en estudios previos de otros 1.107 individuos antiguos y de 2.862 modernos. Los resultados muestran una imagen inédita de la transformación de la población ibérica a lo largo de las diferentes etapas históricas y prehistóricas.

El estudio publicado en “Science” e impulsado por el National Institute of Health en Estados Unidos y  “la Caixa”, analiza también la llegada a la Península de los visigodos y los musulmanes. Entre los primeros se han localizado dos individuos en el yacimiento de Pla de l’Horta (Girona) con clara ancestralidad del este de Europa y un ADN mitocondrial típico de Asia. Del período islámico se han analizado individuos de Granada, Valencia, Castellón y Vinaròs, que muestran un componente norteafricano cercano al 50%, mucho mayor que el residual 5% que se observa en la población ibérica actual. En este caso se trata de una ancestralidad que fue casi eliminada durante la Reconquista y la posterior expulsión de los moriscos, como explica el investigador Carles Lalueza-Fox, del Instituto de Biología Evolutiva (centro mixto del CSIC y la Universidad Pompeu Fabra).

La llegada de grupos descendientes de pastores de las estepas de Europa del Este hace entre 4.000 y 4.500 años supuso el reemplazo de aproximadamente el 40% de la población local y de casi el 100% de los hombres. “Los resultados genéticos son muy claros en este aspecto. De forma progresiva durante una etapa que pudo durar unos 400 años, los linajes del cromosoma Y presentes hasta entonces en la Iberia de la Edad del Cobre fueron casi totalmente sustituidos por un linaje, el R1b-M269, de ascendencia esteparia”, explica Lalueza-Fox.

“Si bien este fue claramente un proceso dramático, los datos genéticos por sí solos no nos pueden decir qué lo impulsó”, dice David Reich, investigador principal en la escuela de medicina de Harvard y co-responsable del estudio.

“Sería un error afirmar que la población local fue desplazada, puesto que no hay evidencia de violencia generalizada en ese periodo”, añade Íñigo Olalde, investigador de la Universidad de Harvard.

Una explicación alternativa sería que las mujeres ibéricas locales prefirieran a los recién llegados de Europa central en un contexto de “fuerte estratificación social”, comenta Lalueza-Fox.

El equipo de investigación destaca que los datos genéticos por sí solos no revelarán toda la historia. “Las evidencias de otros campos, como la arqueología y la antropología, deben de ser conjugados con estos resultados para comprender mejor qué impulsó este patrón genético”, sentencia Reich.

El análisis del mapa genético muestra profundas modificaciones de población en la península Ibérica en períodos históricos más recientes. “Documentamos por primera vez el impacto genético de los mayores acontecimientos de la historia de la península. Los resultados muestran que para cuando comenzó la Edad Media al menos un cuarto de la ancestralidad ibérica había sido reemplazada por nuevos flujos de población provenientes del Mediterráneo oriental (romanos, griegos y fenicios), lo que revela que las migraciones durante este periodo seguían teniendo una gran fuerza en la formación de la población mediterránea”, explica Íñigo Olalde.

El vicepresidente primero y diputado provincial de Cultura, Vicent Sales ha puesto en valor la “enorme valía profesional de los especialistas de la Diputación que conforman este extraordinario servicio a favor de la investigación y el conocimiento de nuestros orígenes”. En ese sentido, Sales ha informado de que “la Diputación ha participado facilitando muestras de restos humanos, dataciones de carbono 14 y la contextualización de diferentes yacimientos arqueológicos de Cabanes, Vinaròs, Betxí y Alcalà de Xivert, datados en el Calcolítico, Edad del Bronce, periodo Ibérico hasta época islámica”.

Los análisis de ADN confirman que también en Castellón se produjo una llegada de descendientes de pastores de las estepas de Europa del Este entre el 2500 y el 2000 aC, Este proceso, sin embargo, todavía hay que contrastarlo con los datos arqueológicos. A partir de la Edad del Hierro se detecta una incorporación de genética procedente del centro y este mediterráneo (Italia y Grecia), y en época romana avanzada un reforzamiento del componente norteafricano y sub-sahariano, que se hace ya especialmente importante (cercano el 50%) a lo largo de la etapa islámica, como también se detecta en los restos humanos analizados en la provincia, procedentes de Betxí y Vinaròs.

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