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BARTOMEU ROIG

Ampliar las actuales instalaciones o contar con un nuevo centro. Este es el dilema al que se enfrentan desde hace meses las autoridades en Peñíscola, ante la necesidad de solucionar la falta de espacio en el colegio público Jaime Sanz. Hace un año, el consistorio aprobó la posibilidad de ceder terrenos municipales en el entorno de Cap Blanc para crear allí una segunda escuela, en el marco del plan Edificant de la Generalitat, pero esta posibilidad supone inconvenientes, sobre todo debido a la lejanía del casco urbano.

La concejala de Educación, María Jesús Albiol, explica que la opción «sigue ahí», pero quieren hacer «un último intento para lograr la ampliación del Jaime Sanz, de modo que las necesidades queden cubiertas con un coste inferior al que implica tener dos colegios independientes».  

La clave está en la escasa distancia existente entre el edificio actual con la zona húmeda de la Marjal, por lo que cualquier paso que den en esta cuestión tiene que contar con el visto bueno del departamento autonómico de Agricultura y Medio Ambiente. «Recientemente, mantuvimos un encuentro con la arquitecta de la delegación territorial de Educación y planteamos que las aulas podrían levantarse en parte del patio, mientras que la nueva zona de recreo estaría situada en la explanada donde ahora hay vehículos aparcados», detalla. De este modo, no se produciría el controvertido incremento de la volumetría hacia el paraje natural.

 Creado como centro de dos líneas, el Jaime Sanz arrancó el presente curso con unos 600 niños matriculados, entre las aulas de Infantil y Primaria. Desde hace años, el crecimiento demográfico provocó que algunos de estos alumnos tuvieran que estudiar en módulos prefabricados, mientras que algunas dependencias de usos comunes tuvieron que ser sacrificadas para poder habilitar las necesarias aulas.

Los responsables del Ayuntamiento consideran que llevar a cabo una nueva zona de aulario pondría una solución duradera a la problemática «y ahorraría los gastos de transporte y comedor, además de equipo directivo y servicios generales, que irían ligados a un segundo colegio, que estaría a una gran distancia de donde vive la mayor parte de gente en el municipio», tal y como concluye la edila. Mientras tanto, continúa la opción de Cap Blanc, para la que ya existe un primer informe técnico encargado hace unos meses por el consistorio. Tanto los dirigentes locales como los integrantes de la comunidad educativa esperan que la decisión definitiva llegue pronto, con el fin de desarrollar las actuaciones necesarias en el menor periodo de tiempo posible.

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