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Dos integrantes del Club Nàutic Vinaròs recorren más de 1.700 millas, avistando calderones, orcas, icebergs… Dos integrantes del Club Nàutic Vinaròs recorren más de 1.700 millas, avistando calderones, orcas, icebergs…
JAVIER SANZ, especial para VINARÒS NEWS El cruce del Atlántico Norte a Vela: De Islandia a Canadá Navegación con niebla Islandia se encuentra por... Dos integrantes del Club Nàutic Vinaròs recorren más de 1.700 millas, avistando calderones, orcas, icebergs…

JAVIER SANZ, especial para VINARÒS NEWS

El cruce del Atlántico Norte a Vela: De Islandia a Canadá

Navegación con niebla

Islandia se encuentra por encima de los 60º de latitud Norte.

Una vez más me embarco para cruzar el Atlántico, ya es la tercera vez, procuro no repetir trayectos, cada vez he cruzado por diferentes latitudes, la 20º es próxima al ecuador, es una navegación con vientos alisios dirección hacia América y buena temperatura, la 40º es de vuelta, la navegación es más dura, viento, frío, olas, Azores, Lisboa y Vinaròs se encuentran por esa latitud y la última ha sido por la 60º, desde Islandia a Canadá.

Antonio y Javier muestran un banderin del Club Nàutic Vinaròs, con un iceberg al fondo

¿Por qué a vela?

Los veleros son los reyes de las grandes travesías, ya que se propulsan con el viento, sin las limitaciones del combustible, es una navegación muy placentera, solo oyes el sonido del viento y el mar, días y días en tu pequeña embarcación, conviviendo con tus compañeros de tripulación.

Afeitado con agua del Atlántico norte

Cómo se embarca uno:

En mi caso, lo hice por medio de una web que gestiona barcos con necesidad de tripulación y tripulantes con ganas de navegar, una vez por semana me mandan una serie de ofertas, ésta la escogí por la travesía. “Hofn (Islandia) latitud 64º a Corner Brook en Terranova (Canadá) latitud 49º, luego miré qué barco era “Wauquiez Pilot Salon de 12.5 metros” y las condiciones.

La Tripulación:

Tras ponerme en contacto con el capitán “Walter”, canadiense, sin experiencia en navegación transoceánica, quedamos en el puerto Islandés de Hofn. Tras las presentaciones me comunicó que solo éramos dos; eran tres en su travesía desde Noruega, uno de los tripulantes cayó gravemente enfermo, siendo evacuado en alta mar y al tocar tierra, por temas de agenda se fue el segundo. Convenimos que para esta travesía el mínimo aconsejable es de 3, Walter quería que fuera alguien con experiencia, le comenté que conocía a alguien, que sin dudarlo lo escogería para esta travesía. Walter accedió, con mucha ilusión me puse en contacto con mi amigo Antonio López, compañero del Club Náutico Vinaròs, compartimos desde hace muchos años nuestra pasión por la vela. Después de una conversación telefónica donde  se le informó de las condiciones para dicha travesía , dijo SI, quedamos en vernos en el aeropuerto de Reikiavik. Al día siguiente ya estábamos con los preparativos del barco. YA SOMOS TRES.

Preparativos y zarpamos:

Tras las presentaciones nos pusimos a revisar el barco y hacer una lista de los víveres necesarios, el barco disponía de dos tanques de agua potable de 300 litros,  además de 3 garrafas con 150 litros.

Ya con la lista confeccionada fuimos al supermercado.

Antonio trimando las velas

La travesía:

Zarpamos una mañana de julio, del puerto de Holfn, empezaba la aventura, por delante teóricamente 1.700 millas náuticas (3148 Km.) y sobre los 14 días de navegación, que al final fueron unos cuantos más.

Los vientos por aquellas latitudes son de componente Oeste, nuestro rumbo Suroeste, vientos y mar siempre de cara (por la proa), que nos obligaba a dar continuos “bordos” (cambios de rumbo) para ir ganando Oeste.

Tuvimos prácticamente una media de entre 23 y 25 nudos constantes de viento con puntas  de 37 a 40 “nudos” (El nudo es una unidad de medida de velocidad, equivalente a una milla náutica por hora “1,852 m/h”), lo que nos obligaba a realizar, prácticamente, toda la travesía con la mayor rizada,  (velamen reducido) y con la trinqueta  (vela de proa usada para fuertes vientos). Debido a esto la travesía se alargó a los 19 días.

En compañía de calderones

La convivencia fue gratamente una sorpresa, no hubo una discusión que dejara entrever que aquello iba a ser un gran problema. Nos coordinábamos para las maniobras, comidas, limpieza, etc.

Establecimos las guardias a 3 horas y 6 de descanso, descanso que era relativo ya que siempre había algo que arreglar. Las guardias las realizábamos en solitario tomando todo tipo de medidas de seguridad, como por ejemplo estar siempre “unidos” al velero por los arneses de seguridad, pues una caída al océano sin que tus compañeros estuviesen en cubierta hubiese sido fatídica.

El barco

A la hora de escoger las fechas para la travesía, se tuvo en cuenta la época del año y las horas de luz, en Islandia por esta época hay luz durante las 24 horas y a medida que bajamos de latitud la noche va apareciendo, otra característica de esta ruta es la niebla, nos acompañó prácticamente durante toda la travesía. Otro riesgo a tener en cuenta es que en verano se desprenden numerosos icebergs de los glaciares de Groenlandia, los cuales son desplazados hacia el sur por la corriente del Labrador, lo cual nos obligó a extremar la atención ya que nos íbamos a cruzar en su camino, de noche y con niebla. Siempre vigilantes a la pantalla del radar, avistamos 3, dos de ellos por la derecha (estribor) y uno por la izquierda (babor), IMPRESIONANTES, como grandes islas a la deriva.

Después de casi tres semanas en alta mar y sin cruzarnos con ningún barco, de manera ocasional recibíamos la gratificante visita de algún grupo de orcas y manadas de calderones, también llamados ballenas piloto.

¡TIERRA A LA VISTA! Entre la niebla se dejaba ver la costa Terranova.

Plotter y aproximación a Terranova

Ponemos rumbo al Strait Of Belle Isle, este estrecho separa los estados de Quebec y Terranova, dando paso al golfo de San Lorenzo.

Nuestro destino, el pequeño puerto de Corner Brook situado en la costa oeste, concretamente, en la Bahía de las Islas en la boca del Rio Humber.

A veces me preguntan el motivo por el que realizo dichas travesías, de si no tengo miedo estando tanto tiempo sin ver tierra, de los posibles temporales, de la convivencia a bordo, etc. etc.

Simplemente les digo que todo es por nuestra pasión por la NAVEGACIÓN A VELA.

El hecho de estar acompañado de un gran amigo y navegante como es Antonio me hizo disfrutar de la travesía desde el primer momento, en buena compañía las situaciones difíciles se ven mejor.

Muchas gracias, Antonio.

Recuerden un anterior viaje de Javier Sanz: http://news.vinaros.net/v10/ehtml/p_reportatges_160315.htm

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